"NAIRO-MAN" EJEMPLO PARA LA EDUCACIÓN

Publicado por WEBMASTER | 20 Septiembre, 2016

Con apenas 26 años, Nairo Quintana ya ha recorrido una carrera deportiva que supera a cualquier ciclista colombiano. Hoy en día puede ser considerado como el mejor ciclista de ruta de la historia de nuestro país, logrando escribir su nombre en los libros de las grandes carreras del ciclismo internacional como el Tour de Francia, la Vuelta a España y el Giro de Italia. Nairo es un ejemplo de valentía, perseverancia, superación personal y disciplina. Ha demostrado, sobre todo, que no es suficiente con tener unas condiciones físicas, psíquicas, cognitivas y emocionales extraordinarias para alcanzar grandes logros, sino que, además, es un claro ejemplo de modificabilidad y superación de los propios límites gracias al trabajo constante, la resiliencia frente a las adversidades y la claridad de los propósitos para orientar todos los esfuerzos para conseguirlos.

“Nairoman” le ha demostrado a nuestro país, y al mundo entero, que haber nacido en una familia humilde de padres campesinos, no es impedimento para trazarse grandes metas y lograrlas. Para él nunca fue un impedimento haber tenido que trabajar desde los 10 años para ayudar en la economía del hogar, así como tampoco lo fue el hecho de no poder contar con una bicicleta de buena calidad.

La carrera deportiva de Nairo Quintana también nos ha demostrado que, a pesar de las adversidades del contexto, siempre es imprescindible trabajar arduamente en aquello que nos gusta y que nos hemos fijado como proyecto de vida para poder conseguir logros que muchas veces, en un principio, parecían imposibles.

Nuestro súper héroe colombiano ha tenido que sortear múltiples dificultades tanto en su vida personal como en su carrera profesional. Pero por encima de todas, siempre ha prevalecido su espíritu ganador y su mentalidad orientada hacia el objetivo siempre bien definido: “Ser el mejor respetando a los rivales y sin pasar por encima del espíritu deportivo”. Desde que se montó por primera vez en una modesta bicicleta que le regaló su padre, ésta se convirtió en su amiga inseparable. La utilizaba todos los días para ir al colegio y regresar a su casa, compartir con sus amigos del barrio y, trabajar en el negocio de sus padres. Así, Nairo comenzó a consolidar una carrera inigualable trabajando diariamente en una disciplina deportiva que le despertaba gran interés y que, gracias a su persistencia y entrega, le permitiría ir ganándose un lugar en la historia del ciclismo mundial. Su pasión se volvió cotidiana, y su cotidianidad se convirtió en un proyecto de vida que hoy nos tiene a todos los colombianos celebrando sus triunfos y que todos los sentimos como propios.

VER MÁS NOTICIAS