MATARON LA MAGIA DE HARRY POTTER
Escrito por Elan Vergel
Enamorarte
Parece increíble, para aquellos que han leído y releído los libros, pero es cierto. La franquicia de películas de Harry Potter ha encontrado el final de la carretera. Lastimosamente, esta carretera llevaba a un acantilado. Lo que parece incluso más increíble es que los críticos internacionales (y también, de paso, los nacionales, como para no alejarse mucho de la manada) le estén dando nada menos que el reconocimiento de ser la mejor adaptación de un libro de J.K. Rowling hasta la fecha.
Como parte de la secta fiel que siguió los libros y la franquicia (claro, sin pasarse de la raya que separa ser fanático a ser solo uno de los muchos obsesionados con Harry y sus aventuras), es imposible darle una crítica positiva a este desastre de obra cinematográfica. ¿Cómo es posible que, teniendo posiblemente el libro más profundo y complejo de la saga (con la excepción del siguiente y último), filmen el peor de sus equivalentes cinematográficos? Tal parece que a Rowling ya no le interesa si sus libros tienen adaptaciones decentes o no, porque siempre anda alabando el trabajo de la Warner Brothers.
Tal vez, sin intentar acusar a nadie, sea culpa del nuevo director, David Yates y su equipo de producción. Bueno, la verdad no hay que arrepentirse de hacerlo. Desde que David Yates tomó el volante de las películas, incluso los no seguidores de Harry han visto el paso de películas profundas, con significado, -y, como nota adicional, fieles a los libros-, a películas planas, y lentas, en las que no pasa nada de significado y donde los problemitas románticos se sobreponen a la trama verdadera de la historia, y así se convierten en otra obra taquillera de Hollywood, del calibre de Arma Mortal o Duro de Matar, pero sin la acción, para colmo de todo.
Podría decirse que lo único para destacar en esta penosa excusa de película, son los efectos especiales que, aunque se desvían de la descripción de los libros y de las otras películas, siguen impresionando gracias a su toque oscuro, el único toque oscuro que en verdad tiene la película, y ni siquiera se lo dan los diálogos o la trama, sino un simple efecto de luz. Claro, si se hubiera hecho una adaptación correcta, no sería ni siquiera necesario el susodicho efecto de luz, ya que los focos del libro –el desarrollo del antagonista y los intentos frustrados de asesinato contra uno de los personajes principales, sobretodo- bastan y sobran para darle un muy necesitado toque de drama, que bajo el ala del guionista Steven Kloves que ya ha realizado los guiones para cinco de las seis entregas del joven mago, quedó rellena de bromas sin sentido y tramas superficiales con respecto a las vicisitudes románticas de Harry, Ron y Hermione, que en el libro, sólo eran sub-tramas poco importantes para el desarrollo de los personajes más allá del aspecto romántico.
A los que vayan a ver esta película esperen una gigantesca pérdida de talento de prodigiosos actores ingleses, así como una pérdida colosal de un gran libro. Y, ya para terminar y no contar toda la película, felicitar a David Yates y su equipo de producción, que lograron algo que Lord Voldemord nunca pudo: mataron a Harry Potter.