INQUIETA COMPAÑÍA
Escrito por Lina Salas
Enamorarte
Bajo el patrocinio del país invitado en la Feria del Libro, las alas de Ícaro pudieron expandir su perspectiva a través del autor mexicano homenajeado, Carlos Fuentes, y su compilación de relatos de horror “Inquieta compañía”.
Durante la vigésimo segunda edición de la Feria del Libro en Bogotá 2009 y bajo el amparo del país invitado y su país de origen, México, el escritor Carlos Fuentes tuvo a su disposición el público literario más amplio congregado en la ciudad. En el homenaje llevado a cabo en honor del autor se inauguró su presencia como fuente imponente de cultura en Colombia.
Bajo la misma influencia de este autor sobre la Feria, Ícaro hizo contacto con una de sus más famosas publicaciones, “Inquieta compañía”, y develó muchos de los secretos que esta compleja compilación de historias desencadena. La promesa que el autor brinda inicialmente al lector en el libro es la de sumergirlo en un mundo de terror literario mezclado con la compleja historia de la sociedad mexicana.
A pesar de la iniciativa que se genera en un lector ambicioso de las historias de horror clásico -que no sólo el prólogo sino las imágenes mismas de la portada anticipan-, lo único que el libro no parece anticipar y que deja ver qué tan cierta es la frase “no juzgues a un libro por su portada” es que se requiere un lector bastante específico para devorar una compilación tan intrincada como lo es “Intensa compañía”. Si bien la base de los relatos es la implicación que el género del terror y la ficción imparten sobre las tramas, también es cierto que la fuerza que el autor le da a la historia sobre sus relatos, vuelven la lectura del libro algo que requiere mucha más complejidad por parte del lector y que, por lo mismo, restringe en gran medida una audiencia apta para entender a cabalidad el libro.
En los relatos, que buscan en su totalidad representar la manera en la que los monstruos creados por la mente propia se convierten en monstruos de carne y hueso que acechan cada movimiento, existe una carga psicológica que el autor contrasta constantemente con personajes que se encuentran al borde, si es que muchos no han pasado ya aquella línea, de lo que significa la verdadera locura. Sin embargo, la fuerza del estilo escogido para los relatos radica no sólo en que esa locura que parte de coincidencias bastante cotidianas existe en alguna medida en cada persona que lo lea sino, también, en que el estilo permite que los elementos de amor, erotismo, muerte y locura, se entrelacen y reconfiguren unos a otros durante toda la obra.
Si bien “Inquieta compañía” es poco recomendada para un lector que vea la narración histórica como un tedio o que busque el romance o el miedo como único elemento de terror tras las historia, también lo es que para cualquier lector devorador de estilos frescos y narraciones intrincadas. La composición de Carlos Fuentes permite que la historia devore la mente lectora y que, con suficiente audacia por parte de quien lo lee, se logre usar a los personajes y las situaciones como un espejo de la siempre presente locura personal.