UNIDOS POR SENSACIONES
Escrito por Lina Margarita Sala
Internamente
Después de una publicación literaria de gran alcance y una adaptación exitosa al cine, regresa a Colombia la obra “Trainspotting” del escritor Irvine Welsh, esta vez con una nueva adaptación teatral por parte del grupo del Teatro Libre de Bogotá, mostrando nuevamente que las miles de sensaciones experimentadas por jóvenes que se dejan perder a sí mismos en el mundo de las adicciones, tienen más de una forma de ser transmitidas.
Tras la aparición y éxito rotundo de la novela Trainspotting en 1993, las vidas de Rents, Sickboy, Alison y Spud, por tan solo mencionar algunos de los protagonistas de la historia, se convirtieron en el ícono por excelencia de lo que significa tener una vida rota por el monstruo de las adicciones. Dicho éxito llevó a la adaptación teatral polémica de la historia y, posteriormente, la adaptación al cine a cargo del directo Danny Boyle.
La historia relata las vidas interconectadas de múltiples jóvenes básicamente a través de las adicciones que comparten como único vínculo que los mantiene unidos. Más de una década después, las adaptaciones y la versión original de la novela siguen siendo ampliamente conocidas en la sociedad como exponentes principales de la manera en la que los límites se pierden con el efecto de la vida adictiva en distintas sociedades. La historia, que se desarrolla en Escocia, tiene la capacidad de involucrar al lector, cambiar radicalmente la percepción que se tiene sobre las temáticas involucradas e incluso generar en el lector las mismas sensaciones que experimentan los personajes a cada momento.
Bajo esta misma idea de transmitir las sensaciones al lector surgió el largometraje y ahora, de nuevo en Colombia, la representación teatral de la novela. El pasado jueves 2 de julio se estrenó en el Teatro Libre de Chapinero, en Bogotá, la puesta en escena de la novela, si bien no incluyendo todos los personajes y sus vidas, sí permitiendo que el lector se haga a la idea de exactamente qué significa la forma de vida en la que se ven inmersos los personajes. Durante la obra es posible ver la manera en la que los personajes se comunican, o mejor dicho, en la que nunca se comunican, pues se ve claramente cómo cada personaje lleva a cabo un extenso monólogo con pausas para que el siguiente actúe su propio monólogo, mostrando así como la adicción se convierte en el único punto de encuentro de jóvenes que no tienen más por lo cual vivir.
En la adaptación de la obra se decide cortar la participación de Spud y Sickboy, dos adictos principales de la obra de Welsh, como parte de la licencia creativa del teatro. Al mismo tiempo se añade la historia de un nuevo personaje, Ana, que complejiza la forma en la que se dan las relaciones en la historia principal, decisión que si bien marca de forma completa el enfoque que los actores buscan brindarles a una historia tan compleja como lo es la planteada en la novela, igualmente permite que las impresiones buscadas a través del gran carácter gráfico de la representación sea posible.
Dentro de la actuación es posible que quien ve la obra sienta exactamente el flujo de emociones que se hace presente cuando una dosis entra al sistema de los actores. Y a través de música psicodélica, juegos con humo y un cambio radical en el carácter de los actores es posible experimentar paso a paso las sensaciones que la adicción genera al ser implantada en el organismo de los protagonistas. Si bien es cierto que la puesta en escena es de un ambiente tan denso que puede provocar repulsión y desespero al extremo, también es cierto que sin estos viajes sensoriales realmente no sería posible transmitir la fuerza de Irvine Welsh como autor.
Trainspotting es una producción que definitivamente no puede ser catalogada como apta para un público demasiado joven, pero que si retrata de manera bastante precisa el camino por el cual pueden estar cayendo múltiples vidas jóvenes y que por lo tanto, constituye un clásico (tanto en la literatura como en el cine y el teatro) para adolescentes y adultos jóvenes. Más que una visión de las drogas, Trainspotting es un retrato de vidas perdidas en un círculo vicioso que no solo despierta los sentidos sino que despierta la mente a una realidad latente que es obviada por la sociedad y a veces, incluso por las mismas personas que están inmersas en esa realidad.