EL BUEN REY CANUTO
Escrito por Ariel Ardila
Internamente
Al ver posicionados en el escenario los 15niños de los cursos Conceptual B y Beta entre los nueve y 10 años en la celebración del Día Meranista el pasado 5 de septiembre, con la presentación de la obra de teatro ‘El buen rey Canuto’, dejó estupefactos a los asistentes. El valor de la fantasía, se reprodujo en un ambiente colorido y caballeresco. Antes de la obra, apenas unos minutos preliminares a la apertura del telón, los niños se escabullían silenciosamente y a la expectativa.
Lo que habían preparado por más de tres bimestres, se había juntado en tan sólo un pequeño momento para la presentación. Lo que no se habían dado cuenta era cómo esta obra se había metido en sus corazones y les dejaría un recuerdo permanente de aquella imaginación. Unos minutos después, todos los infantes habían desaparecido. Sólo había protagonistas de una historia, que no estaban recordando, sino que había sido escrita desde adentro e intentaban representar.
Novelas caballerescas y aventureras era lo que leía ‘El Buen Rey Canuto’ mientras su pueblo buscaba una razón para festejar pensando que sin aventura, no había carnaval. El primer ministro del rey, Sergio, se dio cuenta e inmediatamente informó al rey de la situación. Mientras él estaba en su cuarto encerrado leyendo, el arte había desaparecido del pueblo y no había razones para una festividad. “Un mundo gris y lineal, se quería romper con una celebración”, afirma el profesor Ricardo Forero, director de esta presentación. Entonces, al ver la gravedad de la situación, el Rey Canuto decidió tomar medidas y al revisar junto a su primer ministro, encontraron un mapa antiguo que contenía diversas pruebas por las que había que pasar. Si el rey lograba pasarlas, el pueblo, por fin tendría algo por qué aclamar: un héroe.
Y es que Canuto era un viejo rey al cual le gustaba leer. Como dijo Ricardo Forero, “fueron una combinación entre el recordado personaje “Don quijote” y el que tanto nos hizo reír, “Mister Magoo”’. Por un lado, era un lector tremendo y su vida giraba alrededor de la literatura, y por el otro, absolutamente todo lo que hacía era inconsciente y absurda y fantasiosamente llegó a pasar por todas las pruebas que estaban impresas en el mapa, sin darse cuenta de cómo lo había hecho. Y así, el primer ministro de Canuto (Nicolás Ruíz) y el cuervo (Sergio Vargas) lo acompañan en su travesía al lado del fiel caballo Palafrén.
El importe de la palabra, el sentido heroico, el valor del sacrificio individual por el bien cooperativo y el mérito de la fantasía son algunas de las enseñanzas que les quedaron a los infantes al salir de la obra. Y es que el teatro no es sólo una manera para recrear, sino de formar valorativamente a los individuos, en este caso, a los niños.
Un guión escrito por Coling Mc.Noughton, una idea organizada sin cambiar una palabra del guión por Ricardo Forero y una fantasía hecha historia representada por un grupo de niños que decidieron, no sólo salir a actuar y dejar atrás lo nerviosos que estaban, sino vestirse con la fantasía del teatro y representar su imaginación a través del arte, fue el resultado de esta exitosa presentación, que contó también con la colaboración de los padres para la confección del vestuario confeccionado por una madre de familia (Estela Rojas).