DEPORTE CON PASIÓN
Escrito por Carolina Riaño Castillo
Internamente
El deporte en el IAM mueve los corazones de los jugadores
y las emociones de los observadores.
Un juego intercursos proyecta la imaginación de sus participantes que esperan la hora del descanso para poder jugar y demostrar su talento. Desde la semana previa al partido están planeando cómo ganarle al equipo rival. Pasan las horas de descanso recordando con quién y a qué hora se enfrentarán, hablando de sus contrincantes y pensando en la forma de conquistar la victoria.
Al jugar, se esmeran en realizar las mejores jugadas para que el otro equipo no se adueñe del balón y emplean su mejor defensa, impidiendo los goles de su oponente para demostrar talento en el campo.
En cada partido las emociones salen a flote. Unos, por su victoria, celebran con abrazos y aplausos; otros, derraman lágrimas por su derrota, pues consideran que dieron lo mejor de sí, pero… no les alcanzó para ganar. A pesar de perder, saben que deben reconocer la victoria del equipo rival.
Es así como encontramos que los estudiantes del Ciclo Conceptual practican en los descansos cada uno de los movimientos a realizar en el partido de fútbol. Cuando se enfrentan con un rival fuerte, se exigen y sacan a relucir su mejor esfuerzo, como en el partido Alfa vs. Beta, en el que ganó Beta de la mejor manera, realizando excelentes jugadas. Pero Alfa, en el transcurso del partido anotó un gol que celebró con abrazos y gritos eufóricos; se les iluminó el rostro de alegría y corrían como si hubiesen ganado el partido. Sólo fue un gol, pero lo marcaron con el alma. Al final, aunque perdieron el juego, le dieron las gracias al rival y se fueron felices, pues este gol llenó sus corazones. Además, aprendieron que en todo lo que se hace es importante poner de manifiesto las mejores cualidades.
Los estudiantes del Ciclo Exploratorio también disfrutan de los juegos y todos los días expresan sus emociones respecto a los partidos. Se preocupan por la hora del juego y piden puntualidad en la programación, demostrando así su interés y preocupación por cumplir esta cita deportiva. Con la misma importancia, los jueces (estudiantes de Proyectivo B y C) asumen de la mejor forma su papel, pues saben la responsabilidad que llevan consigo. Demuestran autonomía, honestidad e imparcialidad al tomar las decisiones en el campo, esforzándose para que el juego sea justo.
Pero en toda esta historia no debemos dejar de lado otros grandes protagonistas: los profesores y algunos funcionarios, también apasionados por el fútbol en el IAM, quienes sacan un poco de tiempo para participar en el torneo y gozan como los estudiantes, apoyan cada jugada de sus compañeros y trabajan duro en el campo para ganarles a los demás equipos. Inclusive, conservaron el invicto del torneo, hasta que les fue arrebatado cuando se enfrentaron al equipo de Proyectivo B, estudiantes con mucho talento deportivo.
Este partido fue intenso. Tanto los profesores invictos, como los de Proyectivo, salieron al campo decididos a ganar. Se inició el juego. Los movimientos de los profes mucho más medidos que los del equipo contrario; los de Proyectivo B, con una marca intensa, corrían de lado a lado, hasta que en un momento del partido, Nicolás Cediel recibe un pase de uno de sus compañeros y logra anotar un gol, lo que provocó que sus barras gritaran eufóricas, pues con esta anotación aumentaban sus posibilidades de ganar. Por su parte, los profesores seguían intentando llevar el balón hasta la portería rival, pero su esfuerzo no les alcanzó. Sus contrincantes defendían el arco con decisión y en los últimos momentos del juego anotaron otro gol que les dio la victoria, consiguiendo así remover el invicto que los profesores mantenían hasta ese momento en el torneo.
Tampoco podemos olvidar a las niñas, quienes también hacen parte importante de esta actividad. Algunas participan y se la juegan para que sus compañeros en el campo no les quiten la pelota. Demuestran su talento corren, saltan y juegan como el mejor. Y las que no están dentro del campo inventan una barra y comienzan a animar a sus compañeros de curso con la misma emoción que los jugadores en el campo. Ellas bailan, cantan, aplauden cada movimiento y cada jugada.
Pero las emociones en torno al deporte embargan no solo a los jugadores. También a los observadores, como algunos Coordinadores de curso, quienes apoyan incansablemente a sus pupilos, hablan con ellos de la estrategia del juego, dirigen cada partido y organizan sus jugadas, utilizando este espacio para compartir un poco más con sus estudiantes.
Este intercambio deportivo logra que más de uno se emocione, participe y celebre, consiguiendo que la comunidad del IAM se acerque más para compartir este espacio tan estimulante.